TÚ VIVES.
YO ME ENCARGO DEL RESTO.

Conozco a alguien y siempre pasa lo mismo. Siempre la misma pregunta.

¿A qué te dedicas?
Hago fotos a familias que odian posar.

Tardé tiempo en descubrir el tipo de fotografía que me gustaba. Que me llenaba. Que me llena.

Mirar a alguien y crear una historia a partir de sus ojos, su arrugas o su sonrisa. Su forma de vestir, de arrastrar los pies o de cantar en silencio. Ver todo eso que ellos no son capaces de ver.

Y un día decidí dejar de imaginar y meterte en esas vidas. Formar parte y mostrarles lo que no ven.

Tú sientes. Yo me encargo de enseñarte cómo te ves cuando sientes, cuando vives.

Sin ser madre, serlo.

Solo hay dos razones por las que una mujer no es madre. No quieres o no puedes. Cuando me preguntan suelo responder siempre lo mismo.

Quise ser madre.
Pero la vida me lo puso difícil. Imposible más bien.

Tengo una anomalía genética que un día me hizo decir 'hasta aquí'. Mi marido y yo no queríamos hipotecar nuestra y felicidad en ello. Supimos ver lo maravilloso de la vida sin ser padres.

Tiempo después de divorciarme, mi pareja me dijo un día 'no tenemos nada que perder'. Convencida de que no llegaría, me dejé llevar.

ZAS.
Positivo.
A la primera.
Vi el test y me senté en el suelo a llorar.

Toda la familia se enteró en pocas horas. La suya, la mía. Toda. Era diciembre, casi Navidad.

Aquel año nuevo no lo olvidaré nunca. Empecé el año retorcida por el dolor de un aborto.

Me levanté rápido de aquel palo. Estaba tan convencida de que no me quedaría embarazada que lo perdí casi sin llegar a asimilar que realmente había pasado.

Y claro, algo así te hace volver a esperanzarte, pero con miedo. Ese año mi ritmo de vida no me permitía pensar en mucho más que en trabajar. Y casi un año después volvió a pasar.

La vida juega gracioso.
Venían dos. Aguantaron más y se fueron juntos.

Me enfadé con la vida.

Y en ese punto decidí que ya no más. Me costó, pero perdoné. Hasta agradezco todo aquello porque es parte de quien soy ahora.

No hay dolor, ni tristeza ni pena. Tengo mucho que no habría podido tener y que me llena por completo.

Y encontré la manera de reconciliarme.

La manera de, sin ser madre, sentirlo.
Y vivirlo con cada familia que me abre sus brazos.

Voy a contarte algo. Tal vez te remueva.

TE OFREZCO ALGO DIFERENTE.

Una experiencia completa por 250€.

· Pasaremos juntos una mañana o tarde completa.
· Te entregaré la galería completa en formato digital (mínimo 70 fotos).
· Además tres ampliaciones en tamaño 30 x 40 cm.

No es una sesión, es una mañana juntos.

Si estás embarazada es muy posible que te pase esto:
Quieres fotos de embarazo, pero también de recién nacido. Y hacer dos sesiones se te va de presupuesto. Entonces... ¿qué escoger?

Tengo una sesión especial para ti que incluye ambos momentos. Haremos unas poquitas fotos de embarazo y cuando llegue tu bebé nos veremos de nuevo. Lo puedes tener todo por 350€.

QUEDA VIVIRLO.
Lo primero que haremos será...
conocernos un poco antes de la sesión. Haremos una videollamada para que me cuentes más sobre ti y tu familia. Si la sesión es exterior, pensaremos en una localización que se adapte a vosotros. Y fijaremos la fecha.
Llegará el día y...
pasaremos juntos una mañana o tarde, en tu casa o paseando. Como cuando quedas con amigos. Y mientras, las fotos. Al principio os sentiréis extraños, pero te irás relajando sin darte cuenta.
Falta algo importante que es...
recibir tus fotos. Será en pocos días porque soy rápida editando. Y cuando las tengas, no podrás dejar de mirarlas. Cambiarás tu foto de perfil de whatsapp, de Instagram.

Me escribes.
Te escribo.
Y si conectamos, nos conocemos.

teléfono: 611 515 075
mail: julia@jlsfotografia.com

Sólo para familias que viven.